El corazón de la experiencia será una típica villa mallorquina. Habitaciones individuales con baño privado y espacios comunes pensados para que te sientas en casa desde el primer instante.
El propósito es simple: olvidarse del tiempo que pasa y vivir el instante. Los días se construyen juntos, día a día, sin la ansiedad de tener que hacer algo. Se come cuando se tiene hambre, se descansa cuando se tiene sueño... como si no hubiera nada que hacer, porque en realidad... no lo hay.
Mallorca puede ser una isla compleja y bastante cara, pero para este viaje he pensado en una fórmula en la que no tendrás que pensar en nada más. Literalmente puedes dejar la cartera en casa, si quieres...
Desde el alojamiento hasta el transporte interno, desde los desayunos hasta las cenas, hasta las excursiones: todo está ya incluido. Antes de partir, solo tendrás que gestionar por tu cuenta la compra del vuelo (te enviaré una mini guía en PDF muy sencilla para ayudarte paso a paso). De todo lo demás me encargo yo: seguro, logística, traslados y organización diaria.
Estaré ahí con vosotros, no como una guía turística, sino como un pedacito más del grupo, para llevaros a los lugares auténticos que he descubierto con el tiempo. Viviremos los sitios descubriendo su parte más verdadera, gracias a mi red de contactos locales.
Tómate un momento ...para ti!
Cada día habrá excursiones, caminatas y actividades para conectar con la naturaleza y contigo misma. Pero recuerda: todo es opcional.
Sin presiones, sin horarios rígidos. Libre de seguir al grupo o de tomarte tu propio tiempo. En resumen... ¡decides tú! ...según lo que sientas en ese preciso instante.
Con atención de verdad... ¡cuidando de ti!
En la mesa te espera alguien especial...
... no una chef, sino algo mejor: una verdadera anfitriona, de esas que cocinan con amor y saben hacer que todos se sientan en casa
. La comida es casera, cada día, con cuidado y atención hacia quien esté presente: intolerancias, preferencias, necesidades...
¡nadie se queda atrás en la mesa!
La nevera está siempre llena. Desayuno, brunch y merienda disponibles todo el día, sin horarios fijos, sin despertadores.
Si decides quedarte en la playa, te preparamos un lunch box.
Por la noche nos reunimos todos para cenar: paella, barbacoa en el jardín... algo especial para cerrar el día de la mejor manera.